De Todo Un Poco

sábado, 16 de noviembre de 2019

Si te faltan al respeto, pon límites y no lo permitas





Si te faltan al respeto, pon límites y protégete de las agresiones (directas o indirectas). No hemos venido a este mundo para soportar agresiones (por muy veladas que sean estas), y menos aún cuando no hemos hecho nada para merecerlas. Piensa que no podemos controlar el comportamiento de todas las personas, pero sí podemos aprender a establecer límites y consecuencias cuando alguien los traspase.
Hemos llegado a normalizar la falta de respeto como algo que forma parte, sobre todo, de las relaciones de poder. Como si fuera una base tolerable en las relaciones entre personas de «diferentes niveles de una jerarquía». Nos excusamos y excusamos a los otros. «Bueno… es tu jefe, no te queda otra que aguantarlo.», «A ver… no esperes que te vayan a tratar bien si has llegado nuevo a ese trabajo», y un gran etcétera…
La línea que separa lo que es tolerable y de lo intolerable se vuelto borrrosa, como si fuera un trazo a lápiz sobre el que hemos pasado repetidas veces el dedo. Por otro lado, cada uno tiene la capacidad y la obligación de poner sus propios límites. No obstante lo que sí es cierto es que en muchas ocasiones nos encontramos a nosotros mismos dudando si algo ha sobrepasado los límites del respeto en una relación, o no.

Los límites te protegen de las faltas de respeto

Por ello es fundamental dejar claro qué vamos a tolerar y qué no vamos a tolerar en una relación. Con nuestros amigos, con los conocidos, con los compañeros de trabajo, con la familia… Hagamos un esfuerzo por ser escuchar las señales de nuestro cuerpo cuando alguien está sobrepasando la frontera.
Cuando el respeto hacia nosotros está siendo violado. Nuestro cuerpo es sabio y siempre nos avisará de ello. Escucharle y ser conscientes de él es nuestra tarea.

En las relaciones humanas nadie es superior a nadie. Todos somos diferentes y desempeñamos actividades diferentes, pero nadie es «humanamente superior» a nadie. Por tanto si permitimos que alguien nos dañe o nos hiera no deberíamos pensar la superioridad es una razón válida.
Aquello que no existe, no puede ser una razón. Además, que exista no implica necesariamente que lo sea.
Por esta regla de tres todas las personas «superiores» a nosotros tienen el derecho de herirnos y dañarnos. Si nadie es superior a nadie, entonces quizá sea bueno que te plantees hasta qué punto le estás dando ese poder TÚ mismo. Ese poder que otro de partida no tiene.
Nos encontramos dando poder a determinadas personas para herirnos, y hacernos sentir mal. ¿Cómo? Asumiendo su falta de respeto como algo natural, como algo que le permitimos. Como algo que le dejamos hacer. Te dejo entrar en mi castillo y además te dejo que hagas con él lo que quieras.

Si no ponemos límites estamos permitiendo al otro que nos dañe

Hay muchas maneras en las que dejamos que los otros se sobrepasen y en las que les mandamos señales para «invitarles» a hacerlo. Por ejemplo, cuando alguien nos ha hecho sentir muy incómodos con algún comentario referido a nosotros. En vez de hacerlo saber, callamos y lo silenciamos. Lo guardamos en nuestra particular mochila de reconres guardados. Así, convertimos su falta de respeto en veneno para nosotros.

A la vez, consintiendo una conducta le decimos le mandamos un mensaje claro al otro: en el futuro es probable que la vovlamos a consentir. De alguna manera es como si indirectamente le estuviéramos diciendo «puedes faltarme el respeto si así deseas, te dejo hacerlo».
En cambio podemos plantearnos si esto nos hace sentir cómodos con nosotros mismos, si callar con el cuerpo y la palabra nos ayuda a mejorar nuestras relaciones…
Muchas veces sonreímos o «corremos tupidos velos» para evitar ser honestos con nuestros límites y hacérselos ver al otro. No pasa nada por hacerlo, de hecho muchas veces se trata de una cuestión supervivencia.
Otra razón por la que callamos es porque nos sentimos muy torpes siendo asertivos. Pisamos tan poco ese campo que muchas veces nuestro mensaje de censura por la conducta observada es muy poco claro. No pasa nada, con la práctica irás aprendiendo, lo importante es que te pongas a ello.

No te engañes, no mereces que nadie te falte al respeto

Aunque aguantar una falta de respeto en un determinado momento sea una cuestión de «supervivencia», no significa que la inmensa mayoría lo sean. Si alguien nos está faltando al respeto con frecuencia hemos de plantearnos si lo estamos «aceptando» para poder «sobrevivir» o porque no somos capaces de poner nuestros limites y no nos valoramos ni queremos lo

No merecemos que nadie nos falte al respeto gratuitamente y sin ningún fundamento. Así, si no lo mereces, plantéate si es mejor cargar con el dolor y con una sonrisa cambiar de tema o asumir que han transgredido tus límites. Tú puedes hacer mucho por recuperar tus límites y mostrarlos auténticamente cuando sientas que están siendo violados.
Sin duda es todo un reto, y exige un cierto esfuerzo si no estás acostumbrado a hacerlo, pero merece la pena. Merece la pena RESPETARSE A UNO MISMO, más que dejar que los otros nos falten al respeto para mantener su «aprecio» hacia nosotros.
Se trata una vez más de autocuidado y amor propio. Un reto para encontrar la felicidad en esta sociedad de macabros señuelos. Así, como la vida no es estanca y además y sobre todo es tuya…¡tú puedes elegir respetarte cuando otros no lo hagan!



Los mejores cuentos para descubrir las inteligencias múltiples

El cuento es una forma de relato muy útil para muchos propósitos. En este caso nos centraremos en él como una forma de acercarnos y desarrollar las diferentes inteligencias propuestas por Howard Gardner.

Si nos atenemos a las teorías de Howard Gardner, el brillante profesor de la Universidad de Harvard, observaremos que los cuentos para descubrir las inteligencias múltiples constituyen una buena forma de acercarnos a su teoría, tanto para niños como para adultos.
Según Gardner, no podemos reducir la inteligencia únicamente a aquella parte que más se estimula o se tienen en cuenta en el ámbito académico. La inteligencias lógica y verbal son importantes, pero no más que otras, como la emocional, social o musical.

La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner

Antes de entrar de lleno en los cuentos, hagamos un breve repaso de la teoría de las inteligencias múltiples inspirada en los trabajos de Howard Gardner.

Según sus investigaciones, adultos y niños tienen la oportunidad de desarrollar diferentes tipos de inteligencia; de esta manera, más que hablar de inteligencia, podemos hablar de un perfil de inteligencia, igual que hablamos de un perfil de personalidad.

Así, Gardner, en su obra Inteligencias múltiples, considera ocho tipos de inteligencias, que son:
  • Inteligencia lingüística. Capacidad para comprender la lectura, la escritura y el habla.
  • Inteligencia musical. Es la capacidad para cantar, interpretar, escuchar, tocar un instrumento o crear y analizar música.
  • Inteligencia lógico-matemática. Se acerca al concepto tradicional de inteligencia. Es la capacidad para identificar, calcular y verificar hipótesis por el método científico.
  • Inteligencia espacial. Capacidad para crear modelos mentales en tres dimensiones y presentar ideas visuales, así como percibir detalles, esbozos, etc.
  • Inteligencia cinética-corporal. Incluye la capacidad para resolver problemas y realizar actividades usando el cuerpo.
  • Inteligencia intrapersonal. Es el tipo de inteligencia que facilita la formación de imágenes precisas de uno mismo, tanto virtudes como defectos.
  • Inteligencia interpersonal. Permite entender a los otros y trabajar con personas para ayudarlos a identificar y superar problemas.
  • Inteligencia naturalista. Se usa para observar y estudiar la naturaleza, clasificar objetos y establecer patrones.

Cuentos para descubrir las inteligencias múltiples

Entre los cuentos para descubrir las inteligencias múltiples destaca el escrito por la autora Begoña Ibarrola. Esta autora ya llamó la atención con otras obras como Cuentos para el adiós y Cuentos para sentir. Según la propia autora, los cuentos son un medio excelente para educar. Además, considera que los padres tienen en los cuentos un gran escenario para pasar un buen rato junto a los hijos.
Por eso, esta psicóloga de Bilbao (Euskadi) aprovecha un medio milenario, el cuento, planteándose un libro sencillo en el que cada historia se centra en el desarrollo de una de las inteligencias propuestas por Howard Gardner. Además, Ibarrola incluye fichas para que padres y maestros puedan trabajar las diferentes inteligencias múltiples en sus hijos y alumnos. Dichas fichas incluyen preguntas, consejos y actividades.

Otros cuentos para estimular las inteligencias múltiples

Podemos encontrar, ya sea dentro del mundo del los clásicos o de los más modernos, diferentes cuentos para estimular las inteligencias múltiples de los niños. En este sentido, cualquier cuento escrito es perfecto para trabajar la inteligencia lingüística, pues el niño tendrá que leer, comprender y, si lo recita, hablar. En este caso, un libro de cuentos es perfecto.
Respecto a otras inteligencias, por ejemplo, la musical, también podemos encontrar muchas opciones. Una de las más clásicas es El flautista de Hamelín: un contexto que puede funcionar como excusa para que el niño cante, incluso interprete con una flauta y, en definitiva, empiece a relacionarse con la música.
Un cuento clásico, dado que tiene su propia moraleja, puede ser útil para estimular la inteligencia lógico-matemática. Se puede pedir al niño que realice diversas operaciones matemáticas y sumas o restas, pero el hecho de que un cuento tenga moraleja le demostrará que, según ciertos comportamientos y actos dan paso a unas consecuencias u otras, lo cual es una secuencia lógica para el pequeño.
«Todos los niños regresaron a sus hogares, trayendo con ellos nuevamente la felicidad al reino».
-El flautista de Hamelín-

Trabajar otras inteligencias

A la hora de interpretar las demás inteligencias, podemos usar el cuento a nuestro antojo. Si interpretamos, podemos aprovechar la inteligencia cinético-corporal. La espacial es sencilla, pues mientras se cuenta el cuento, el chico realiza e imagina sus propias creaciones. Si lo lee él solo, fortalece la inteligencia intrapersonal, mientras que, si lo hace con profesores o padres, realiza lo propio con la interpersonal.
Obviamente, trabajar la inteligencia naturalista implica usar cualquier cuento relacionado con ella. En este sentido, encontramos muchas opciones, desde El libro de la selva hasta El gran libro del mar. Una vez conoces los mejores cuentos para descubrir las inteligencias múltiples y cómo usarlos para este fin, el resto es sencillo. Ponlo en práctica para que tus pequeños desarrollen todo su potencial.