De Todo Un Poco

lunes, 28 de octubre de 2019

Cuando dejas de necesitar y solo amas

Cuando decides amar en libertad y por fin librarte de todas esas pesadas cadenas y fantasmas que guiaban de forma errónea tu vida, descubres una nueva forma de tener pareja. Es el amor real, el auténtico. No es el amor neurótico, loco, visceral que nos cuentan en las películas, eso solo es fantasía y provoca que la relación no vaya a buen puerto.
Cuando dejas de necesitar tener pareja y más aun, una pareja en particular, descubres que la sensación de celos ya no existe en tu vida. No eres celoso porque no tienes miedo a perder algo que solo deseas.

Te dolerá si lo pierdes, es evidente y podrás pasarlo mal un tiempo, pero eres consciente de que tu felicidad no depende de tu pareja y que la vida va a seguir ofreciéndote oportunidades. Esto, evidentemente, hace que la relación funcione mucho mejor que cuando existen celos y contribuye a que ambos sean más fieles.

La palabra necesitar, implica, en lenguaje psicológico, que sin ese objeto de apego no puedo ser feliz, que todo mi ser depende de ello y que mi vida dejaría de tener sentido si ese algo no existiese. Eso es necesitar de verdad.
El apego puede establecerse con cualquier cosa, ya sea con personas en el ámbito de las relaciones humanas, como con sustancias, ideas, etc.
En cualquier caso confundir apego con necesidad y mantener esta actitud es algo sumamente dañino para nuestra salud psicológica pues sea lo que sea que hoy queremos en nuestras vidas, es susceptible de desaparecer mañana.
Nada es permanente y pensar lo contrario puede generarnos un gran sufrimiento ya que lo que tenemos no es un legítimo deseo que si se ve cumplido, estupendo, pero que si no, sabemos que contamos con alternativas.
Necesitar es pensar que si no lo tengo, mi vida está perdida o que si lo pierdo, seré un desgraciado y un infeliz.
Estas ideas son sumamente irrealistas y lo cierto es que nadie se muere por perder nada ni a nadie. Sin embargo, antes de admitir esta certeza, las personas solemos pasar por estados de ansiedad y tristeza. Lo hacemos bien tratando con todas nuestras fuerzas de obtener eso que creemos necesitar o, cuando lo tenemos, esforzándonos al máximo por no perderlo.
En las relaciones de pareja se aprecia de manera clara. El romanticismo exagerado nos ha enseñado que el amor implica sufrimiento, esfuerzo, sacrificio. Incluso ha hecho que los celos se normalicen, transmitiéndonos ideas como «si no hay celos no hay amor», etc.

Desear te hace libre y necesitar esclavo

Cuando crees necesitar a tu pareja, no estás siendo una persona que ha elegido a otra en libertad, sino en base a una carencia personal. Puede ser que tengas miedo a la soledad o que tengas una autoestima bastante baja. Quizás pienses que es mejor tener a alguien más fuerte y capaz que tú a tu lado o simplemente que te has enganchado a esa persona porque tu vida está bastante vacía en otras áreas y piensas que es lo único que te queda.
Sea cual sea el motivo, la cuestión es que estás siendo un esclavo de tus propios vacíos mentales. No has decidido estar con esa persona porque te sume o te haga la vida más agradable que cuando estabas solo. La has elegido como quien elige una prótesis o como el que pone un parche que tapa un agujero.
Sin embargo, cuando deseas estar con alguien, haces una elección en base a tu goce y bienestar personal. Quieres a esa persona porque tu vida con ella te parece una pasada, porque te sientes muy bien a su lado, porque compartís intereses como los mejores amigos.
Con la necesidad, introducimos el miedo y la desesperación en nuestra relación, sin embargo con la preferencia o el deseo, estamos sosegados, tranquilos y disfrutando del presente en común. Hemos hecho una elección de forma libre, sin nada detrás que nos indique que debemos tener pareja para enfrentar pensamientos como «somos unos fracasados», «nos quedaremos para vestir santos» ni ninguna tontería más por el estilo.

Cuando dejas de necesitar y solo amas

Cuando decides amar en libertad y por fin librarte de todas esas pesadas cadenas y fantasmas que guiaban de forma errónea tu vida, descubres una nueva forma de tener pareja. Es el amor real, el auténtico. No es el amor neurótico, loco, visceral que nos cuentan en las películas, eso solo es fantasía y provoca que la relación no vaya a buen puerto.
Cuando dejas de necesitar tener pareja y más aun, una pareja en particular, descubres que la sensación de celos ya no existe en tu vida. No eres celoso porque no tienes miedo a perder algo que solo deseas.
Te dolerá si lo pierdes, es evidente y podrás pasarlo mal un tiempo, pero eres consciente de que tu felicidad no depende de tu pareja y que la vida va a seguir ofreciéndote oportunidades. Esto, evidentemente, hace que la relación funcione mucho mejor que cuando existen celos y contribuye a que ambos sean más fieles.
Cuando ya no sientes necesidad, dejas de ser dependiente de tu pareja porque ya no piensas que necesitas a alguien más fuerte y capaz que tú. Puedes arreglártelas solo en este mundo sin necesidad de que nadie te saque las castañas del fuego y sin el amor de nadie en particular.
Te gusta y puedes desear que alguien te apoye y que te muestre su signos de amor y cariño, pero si esto no existe en tu vida, existirán los amigos, la familia, el trabajo, las aficiones y muchos más elementos a sumar a lista que son tuyos, particulares e individuales.
Por último, cuando dejas de necesitar, tu vida en pareja fluye. Ya casi nada es un gran problema aunque es normal que existan pequeñas adversidades.
La solución a los problemas se hace en equipo, ya no discutimos a ver quién lleva o no lleva la razón porque nuestro ego ya no es tan grande como para que eso merezca la pena. Miramos juntos en la misma dirección y deseamos acabar nuestra vida juntos, pero si no es así, porque el amor no todo lo puede, el mundo seguirá su curso y podremos hacer una vida completamente feliz en soledad o junto a otra persona.
Atrévete a decirle a tu pareja hoy: te quiero mucho, pero no te necesito nada.



domingo, 20 de octubre de 2019

5 comportamientos que indican que estás bajo los efectos de la intoxicación emocional


La intoxicación emocional se origina por conflictos personales y emocionales, que afectan directamente a nuestro bienestar psicológico y físico, haciéndonos vulnerables y ocasionando sintomatología como irritabilidad, depresión, inestabilidad emocional, fatiga…
Las causas son diversas, ya que somos seres emocionales en nuestra totalidad pero, en cualquier caso, la intoxicación emocional es la consecuencia de no otorgarnos un tiempo diario para cultivar nuestro interior.

¿Qué comportamientos dan la pista de que sufro intoxicación emocional?

Es probable que te encuentres bajo los efectos de la intoxicación emocional y aún no te hayas dado cuenta. Por ello, lo que hay que hacer es prestar especial atención a los comportamientos que nos resultan displacenteros y que, a pesar de ello, llevamos a cabo.
Con frecuencia mantenemos actitudes que nublan nuestra percepción y nos deterioran significativamente. Hay 5 comportamientos distintos que una persona mantiene cuando está intoxicada, veámoslos a continuación: 

1. Estar de forma constante a la defensiva


Una persona que sufre intoxicación emocional está en modo autoprotección y malinterpreta de forma constante las acciones o palabras de los demás como ataques. De hecho, solo presta atención a ciertas palabras.
Si sientes que estás intoxicado, probablemente te hayas dado cuenta de que tus inseguridades han aflorado y dirigen tu vida. Te vuelves más reactivo y te pones a la defensiva con frecuencia. Tu autoestima está completamente mermada y te sientes vulnerable ante cualquier acontecimiento.
Tus emociones hacen que te bloquees y atiendas selectivamente a lo negativo o lo que crees que te afecta directamente. Esto ocasiona que con frecuencia tuerzas las palabras o los actos de los demás hacia ti, reaccionando de forma agresiva para protegerte de un posible daño que tus emociones te hacen creer probable pero que seguramente solo estará en tu mente. 

 2. Ser excesivamente críticos

 Es difícil tratar con una persona cuando se encuentra intoxicada sobre todo porque se autoimponen la barrera de la intransigencia. No pasan ni una, ni siquiera a sí mismos.
Si sientes que estás intoxicado, es probablemente que, en tu afán por tenerlo controlado, seas demasiado exigente contigo mismo y no te concedas ni un mínimo margen de actuación. Intenta ser más benevolente contigo y con los demás.

3. Sentirnos apagados o poner ante nosotros un muro de piedra

Hay veces que las personas nos damos cuenta de que estamos llenas de emoción y optamos por cerrar las cortinas y protegernos de nuestros propios sentimientos. Por esto es que, cuando a una persona le abruman sus emociones, de alguna forma su vitalidad se desmaya y se encuentra apagada.
Estar apagado significa no tener fuerzas y no sentirte capaz de reactivar tu vida de ninguna forma.
Esta es la consecuencia de tener el cerebro inundado por nuestras emociones, que no nos deja pensar con claridad y nos bloquea.

4. Condenar a los demás de forma constante, insultando o menospreciando

Las personas intoxicadas pueden resultar agresivas y peligrosas, en el sentido de que al estar a la defensiva pueden luchar con uñas y dientes por una causa que creen de vida o muerte.
Debido al bloqueo emocional, no responden con claridad ni son capaces de valorar con sensatez a quienes le rodean. Además, les resulta complicado sentir empatía por los demás, dado que están invadidos por emociones que condenan sus sentimientos.


En realidad, si estás intoxicado, puede que te condenes y culpabilices en tu interior, proyectando tus miedos y tus frustraciones en los demás como una vía de escape y liberación.

5. Obstaculizar nuestro avance

Caminar por la vida puede ser dificultoso para una persona intoxicada por sus emociones, pero aún es más complicado plantearse avanzar o no boicotear su progreso o la consecución de sus metas. La única forma de superar este afán de suicidio personal es haciéndonos conscientes de que existe la posibilidad de que hay algo en nuestro interior que alimenta el miedo a lograr nuestros objetivos.
Temer a nuestros logros tiene en gran parte que ver con nuestra incapacidad para tolerar la incertidumbre. Estamos enfermos de certeza porque no confiamos en nuestra capacidad de hacer frente a lo que venga.
Necesitamos tenerlo todo atado, reatado y mil  veces comprobado. Si estás intoxicado, recuerda que solo hay una persona en este mundo que te impedirá llegar muy alto y esa persona eres tú. Acaba con tus demonios.



¿Qué podemos hacer si nos encontramos intoxicados?

Necesitamos tiempo para desintoxicarnos. Y, al igual que tras haber bebido demasiado alcohol, tendremos un período de resaca. La resaca emocional se conforma de culpa, ira continua, dificultad para dormir, tristeza…
No te preocupes, al identificar tus comportamientos y emociones ya has iniciado el proceso de recuperación. Sabiendo esto ya podrás dejar de “beber de las emociones negativas” y comenzarás el proceso de limpieza emocional que tanta falta te hace. Los síntomas desaparecerán y tus sentidos volverán a ser fieles a la realidad.♣♣♣