De Todo Un Poco

lunes, 13 de enero de 2020

Adoro la gente que te mira con los ojos y ve con el corazón


Me gusta la gente sencilla y trasparente, las personas que son capaces de darte el auténtico reflejo de lo que son con corazón, y que a su vez, te permiten ser tú mismo en cada instante. Sin lugar a dudas no es pedir demasiado, y por ello, antes de preocuparnos también en encontrar personas auténticas, debemos preocuparnos también en serlo nosotros mismos. No es adecuado esperar que nos ofrezcan sin saber ofrecer primero.Las personalidades que viven la vida desde el corazón son aquellas que no ocupan espacios, son hábiles constructores de puentes. Tampoco llenan vacíos, porque son artífices de las emociones más íntegras, de la humildad más auténtica.
Si en tu día a día conoces a alguien que enriquece la vida de la forma que sea: mediante el conocimiento, el apoyo diario, o esa complicidad que no se puede explicar con palabras, no la dejes ir.
No es fácil encontrar personas que de verdad conecten con nuestra esencia, y a su vez, nos hagan la vida más fácil sin pedir nada a cambio. Es preciso cuidarlos como el mejor de los tesoros, como el bien más preciado, porque quien vive una vida desde el corazón, solo puede ofrecer honestidad y reciprocidad. 


Habitantes del corazón, artesanos de la integridad y la empatía... Llevar una vida íntegramente desde el corazón no es fácil. Requiere en primer lugar haber recorrido un largo trayecto interior para adquirir un adecuado autoconocimiento. Solo así logramos aceptar a su vez a los demás como a nosotros mismos.
Quien no se acepta a sí mismo, carga frustraciones e inseguridades en su interior. Un alma habitada por múltiples vacíos no resueltos solo es capaz de ver en los demás sus propios defectos, sus propias carencias.
Como puedes intuir no es sencillo poder ofrecer esa apertura, esa sinceridad en la cual nos dejamos envolver recibiendo esa mirada de quien nos sabe atender, de quien entiende el lenguaje de la comprensión y de los pequeños detalles. Ahora bien ¿Qué características están implícitas en estas personalidades?
Hay quien piensa que las personas sinceras y auténticas «vienen de fábrica», que nacen con esa luz propia.
En realidad, muchas de ellas han pasado un largo recorrido en la vida del cual, han aprendido a hilar su interior, a crecer, a madurar en emociones, prudencia y entendimiento.
La base de quien sabe vivir desde el corazón es aquel que sabe mostrar empatía.
La empatía es el mejor tributo que nos ha ofrecido nuestro cerebro social. Yo soy capaz de reconocer emociones en los demás porque a su vez, reconozco y gestiono de forma adecuada las propias.
Quien es capaz de ofrecer esa apertura tan íntegra, ahí donde la mirada no atiende solo un rostro sino que sabe leer más allá del envoltorio físico, es capaz también de sentir en su propia persona lo que nosotros sufrimos, lo que nosotros vivimos.
Este tipo de «conexiones» tan excepcionales aparecen muy pocas veces. Ahora bien, al igual que es posible que dispongas de una o dos personas con estas características en tu círculo social, puede que también tú seas así: alguien que vive la vida desde el corazón.


Vivir la vida desde el corazón es sentir las heridas del mundo
En ocasiones, resulta más fácil vivir una existencia con una venda en los ojos y el corazón lleno de parches, evitando que sienta, protegiéndonos a su vez de sentimientos dolorosos. De algún modo, sería como seguir esa famosa premisa de «no sentir para no sufrir«.
Ahora bien, en realidad, siempre encontrarás mayor autenticidad en la gente que sigue su camino con pies seguros y sonriéndole al mundo, con fuerza y entereza, sin importarle si tiene rotos los huesos de su espíritu.
Podríamos decir que el verdadero conocimiento recae en esas personas que han sufrido en algún momento de su vida, y han sabido actuar con resiliencia obteniendo un aprendizaje, sabiéndose ahora más fuertes. Ahora bien, pero en ocasiones, esa fortaleza interior no significa en absoluto que seamos invulnerables al dolor ajeno.
Quien ha vivido algún suceso doloroso, ya sea una pérdida, una decepción o cualquier hecho traumático es más sensible a las heridas del mundo, a las emociones ajenas.
Sus miradas son más sabias y más hábiles a la hora de intuir, de notar, de percibir en nosotros ciertas inquietudes.
Si es tu caso, si eres una de esas personas acostumbradas a sentir en una alta intensidad el dolor ajeno, empatizando con quien te rodea, sabrás que el día a día puede no resultar tan fácil como muchos piensan.
La vida desde el corazón es más intensa, más pura y más noble, pero en ocasiones también duele. No es tu tarea salvar al mundo entero, no es tu obligación sanar más corazones que el tuyo


Ahora bien, tampoco podemos olvidar que a veces, no hay mejor bálsamo que el sentirse escuchado, atendido y comprendido. Si como dicen, el universo empieza siempre en nosotros mismos, la mejor forma de ofrecer amor es empezando por la comprensión. Vale la pena. 

situaciones que no debes aceptar en tu relación

En varios de nuestros artículos hemos hablado de la importancia y de la necesidad sana del ser humano de relacionarnos entre nosotros y tener una pareja. Construir una relación auténtica en la que vivimos y sentimos con libertad es uno de los placeres que todos deberíamos experimentar al menos una vez. No existen palabras para definir el grado de ilusión, seguridad y apoyo que puede aportarte una relación de pareja sana y placentera.

Cuando encontramos a la persona con la que gozamos de verdadero y sincero amor, podemos compartir nuestros sueños, deseos y alegrías disfrutando ambos de momentos preciosos, amando sin barreras y miedos.

Todo puede ser increíble dentro de una pareja pero es cierto que en ocasiones estas pueden volverse raras, diferentes y destructivas para los que la componen. Si esta situación tiene lugar es muy importante poner solución, actuar y no permitirlo.

Si tu pareja te hace sentir muy mal o te demanda excesiva atención con conductas poco usuales, necesitas poner remedio.

¿Cuáles son las 7 situaciones que no debemos aceptar en una relación?

– Que te controlen. Si tu pareja te pregunta dónde vas a estar o como te encuentras no implica necesariamente algo negativo, simplemente se está preocupando por tu persona y si te pudiese ocurrir algo. Si nos encontramos en una situación donde los límites de horario y barreras para estar con otras personas aparecen, entonces sí que debemos comenzar a preocuparnos y hablarlo. También es importante recordar lo esencial que es tener libertad para tomar nuestras propias decisiones dentro de una pareja y tener nuestra propia vida y su control, no que lo hagan los demás.


– Celos injustificados. ¿Tu pareja siempre está pensando que le mientes? Cuando se dan estas emociones por parte de la otra persona, este tipo de celos extremos tienen origen en la inseguridad de él/ella. Es verdad que todos nos sentimos inseguros en muchas ocasiones. Lo que también es cierto es el hecho de que esta inseguridad puede convertirse en un hábito negativo sobre tu persona desgastante.



– Que espere que cambies. Cuando amamos a alguien y decidimos tener relación con él/ella estamos aceptando como es tal cual, tanto lo bueno como lo menos positivo de su interior y persona. Amas todo lo que tu pareja implica y significa bajo un respeto mutuo. Por ello, no intentas cambiarle a menos que sea una situación obvia donde la persona pueda sufrir algún daño, etc… . Cada uno somos únicos e irrepetibles, consentir que cambien o modifiquen nuestra esencia no está permitido, y más en una relación nacida del amor.

– Discusiones poco saludables. Existen dos tipos de conversaciones: las sanas y normales, y las destructivas o tóxicas. Evitar aquellas discusiones donde ambos suben el tono de la voz, se intercambian palabras negativas o se busca hacer daño a la otra persona será necesario para crear una buena y sana relación. Aprendiendo a empatizar y dialogar evitarás que tu relación se convierta en lo contrario que buscas.

– Las mentiras. Las mentiras constituyen una de las formas más sencillas de arruinar una relación. La confianza es la base de cualquier relación y más de aquella que forma una parte tan esencial en nuestra vida. Mentir nos desgasta, nos destroza emocionalmente. Además, normalmente la persona que comienza a mentir tiene que seguir haciéndolo para dar credibilidad a la mentira que ha contado anteriormente, entrando así en un bucle difícil de parar.

– Que no te apoye con tus deseos y sueños. El apoyo, junto la confianza, constituye la base de cualquier relación. Si conocemos a una persona que no cree en nosotros mismos y duda de nuestra valía entonces debemos dejarle ir.

¿Por qué?

No debes permitir que nadie te quite las ganas de luchar por lo que te hace sentirte vivo: tus sueños. Si dejas que hagan eso, entonces no serás el dueño de tu propia y auténtica vida.

– Que solo te quiera por sexo. El sexo es un añadido más dentro de una relación. Si no te apetece tener relaciones sexuales con tu pareja, no tienes por qué sentirte mal o tener que llevarlo a cabo obligatoriamente. Debes decir no cuando no te apetezca o quieras. Siempre es bueno conversar y aclarar las cosas dentro de este punto, ya que el sexo es un acto de ambas personas nacido del respeto mutuo y el amor.




Adoro la gente que te mira con los ojos y ve con el corazón



miércoles, 1 de enero de 2020

El rechazo es la herida emocional más profunda


Hay heridas que no se ven pero que pueden arraigarse profundamente en nuestra alma y convivir con nosotros el resto de nuestros días. Son las heridas emocionales, las huellas de los problemas vividos en la infancia y que determinan en ocasiones como será nuestra calidad de vida cuando seamos adultos.

Una de las heridas emocionales más profundas es la del rechazo porque quien la padece se siente rechazado en su interior, interpretando todo lo que sucede a su alrededor a través del filtro de su herida, sintiéndose rechazado en ocasiones aunque no lo sea.

Veamos con más detalle en qué consiste esta herida.

Origen de la herida emocional del rechazo

Rechazar significa resistir, despreciar o denegar, lo que podemos traducir en «no querer» a algo o alguien. Esta herida nace del rechazo de los padres hacia su hijo o en ocasiones, del sentirse rechazado por los progenitores, sin haber intención por parte de estos.

Ante las primeras vivencias de rechazo se comenzará a crear una máscara para protegerse de este sentimiento tan desgarrador que va ligado a la infravaloración de uno mismo y que se caracteriza por una personalidad huidiza según las investigaciones llevadas a cabo por Lise Bourbeau. Así la primera reacción de la persona que se siente rechazada será huir, por lo que no es raro que siendo niños se inventen un mundo imaginario.

El rechazo que el niño puede sentir por parte de sus progenitores puede desencadenar consecuencias internas y externas a largo plazo. Gracia, Lila y Musitu (2005) destacan entre los comportamientos internalizados: pasividad, apatía, retraimiento social, sentimientos depresivos, conductas autodestructivas, alteraciones nerviosas y problemas somáticos. Entre los comportamientos externalizados encontramos impulsividad, hiperactividad, desobediencia, conducta destructiva, falta de autocontrol y comportamiento violento.

En los casos de sobreprotección, más allá de la faceta superficial enmascarada de amor, el niño se percibirá como rechazado pues no es aceptado como es. El mensaje que le llega es que sus capacidades no son válidas y por eso tienen que protegerlo.

Cómo es la persona que tiene la herida del rechazo

A partir de las heridas emocionales sufridas en la infancia se conforma una parte de nuestra personalidad. Por ello, la persona que padece la herida del rechazo se caracteriza por infravalorarse y buscar la perfección a toda costa. Esta situación la llevará a una búsqueda constante del reconocimiento de los otros que le costará saciar.
Según Lisa Bourbeau, será con el progenitor del mismo sexo con el que más presente se hará esta herida y ante el que la búsqueda de amor y reconocimiento será más intensa, siendo muy sensible a cualquier comentario que proceda

Las palabras «nada», «inexistente» o «desaparecer» formarán parte su vocabulario habitual, confirmando la creencia y sensación del rechazo que tiene tan impregnada. De este modo, es normal que prefiera la soledad porque si recibe mucha atención habrá más posibilidades de ser despreciada. Si tiene que compartir experiencias con más gente, intentará pasar de puntillas, bajo el caparazón que se construye, apenas sin hablar y si lo hace, tan solo será para infundirse valor a si mis.ma




Además, vive en una ambivalencia constante porque cuando es elegida no se lo cree y se rechaza a sí misma e incluso llega a sabotear la situación y cuando no lo es, se siente rechazada por los demás. Con el paso del tiempo, la persona que padece la herida del rechazo y no la sana, puede volverse rencorosa y llegar al odio, fruto del intenso sufrimiento vivido.
A mayor profundidad de la herida del rechazo, mayor probabilidad hay de ser rechazada o rechazar a los demás.

Sanar la herida emocional de rechazo


El origen de cualquier herida emocional proviene de la incapacidad de perdonar aquello que nos hacemos o nos hacen los demás.

Cuanto más profunda sea la herida del rechazo, mayor será el rechazo hacia si mismo o hacia los demás, el cual puede ocultarse tras la vergüenza. Además, habrá mayor tendencia a la huida, pero esta tan solo es una máscara para protegerse del sufrimiento generado por esta herida.

La herida del rechazo se sana prestando especial atención a la autoestima, comenzando a valorarse y reconocerse por si mismo sin necesitar la aprobación de los demás. Para ello:

Un paso fundamental es aceptar la herida como parte de uno mismo para poder liberar todos los sentimientos atrapados. Si negamos la presencia de nuestro sufrimiento no podremos trabajar para sanarlo.
Una vez aceptada, el siguiente paso sería perdonar para liberarse del pasado. En primer lugar a nosotros mismos por el trato que nos damos y en segundo lugar a los demás, porque las personas que nos han herido probablemente también padezcan algún profundo dolor o una experiencia hiriente.
Comenzar a cuidarse con amor y priorizarse. Prestarnos atención y darnos el amor y el valor que merecemos es una necesidad emocional imprescindible para seguir creciendo.




No podemos llenar el infinito
Algunas perspectivas aseguran que nuestra auténtica naturaleza es infinita y haciendo un paralelismo con esta creencia observaremos que hasta que no sanemos la herida, nada nos hará felices. El rechazo se convertirá en un agujero negro que poco a poco irá engullendo y destruyendo todo aquello externo que nos haga felices. Cuando nos hagan un cumplido lo rechazaremos, e incluso, nos podrá sentar mal. Cuando alguien quiera pasar tiempo con nosotros pensaremos que lo hacen porque no tienen otra cosa mejor que hacer.

El sentimiento de rechazo equivaldría al infinito, y todo lo que sea externo sólo lo llenará temporalmente, por eso, lo más importante es comenzar desde dentro. Se trata de un trabajo interior que debemos empezar cuanto antes, porque al fin y al cabo, esta sensación de rechazo no es más que nuestra forma de ver la vida. Y si comenzamos a cambiar nuestro enfoque y nuestra visión de la realidad, comenzamos a experimentar una vida completamente diferente.

Aunque no podemos borrar el sufrimiento vivido en el pasado, siempre podemos aliviar nuestras heridas y ayudar a que cicatricen para que su dolor desaparezca o al menos se alivie. Porque de acuerdo con lo que dijo Nelson Mandela de alguna manera somos capitanes de nuestra alma.