De Todo Un Poco

sábado, 19 de octubre de 2019

7 estrategias que desactivan los pensamientos negativos



Es fácil caer presa de una dinámica de pensamientos negativos, especialmente cuando hemos acumulado varios y hemos generado una inercia que afecta sobre todo a los filtros que utilizamos para procesar la información. Los pensamientos de los que hablamos pueden encadenarse de la misma forma que engorda una pequeña bola de nieve que dejamos rodar pendiente abajo. Así, un pequeño e inocente pensamiento, liberado sin consciencia ni intención, puede terminar convirtiéndose en un gran coloso que contamine todas nuestras emociones, conductas y al resto de pensamientos.
Como la fuerza de la bola que cae sin control, cada vez más grande, cada vez más rápida, los pensamientos negativos nos drenan de energía y nos arrebatan la fuerza. Y cuanto más te entregas a esos pensamientos negativos, más fuertes se vuelven. Es más, de la misma manera que es más difícil de detener esa pequeña bola de nieve cuando ya ha rodado varios metros sobre el valle y ha ganado en tamaño, también lo es detener una bola de pensamientos negativos que ya ha comenzado a rodar.

Así, intervenir a tiempo para parar el rodar de la esfera puede ser una gran estrategia para después no tener que hacer un gran esfuerzo para lograr el mismo objetivo.
  ¿Qué hacer con los pensamientos negativos?



La vida nos presenta desafíos, muchas veces sin darnos una tregua y sin tener en cuenta los recursos con los que contamos. Tener pensamientos negativos o derrotistas ante este panorama es normal. Sin embargo, alimentarlos, retenerlos o incluso perseguirlos disminuye la calidad de vida y envenena la imagen que tenemos de nosotros mismos. ¿Qué necesidad tenemos de atacar de esa manera nuestra autoestima?
Los pensamientos negativos forman las paredes de tu propia cárcel, una cárcel que creas para ti mismo. Liberarte de tu prisión es tan simple como cambiar tu manera de pensar.
 El pensamiento negativo en ocasiones duele y en muchas otras condiciona nuestras conductas. Puede hacernos actuar de manera desesperada cuando no hay necesidad o incluso incentivar la posibilidad de tirar la toalla cuando por recursos y habilidades todavía tendríamos mucho que decir. En definitiva, los pensamientos negativos suelen condicionar nuestras decisiones y no precisamente para bien.

Saber detenerlos a tiempo

Entonces, ¿por qué alimentamos el pensamiento negativo cuando sabemos que nos hace daño? El problema empieza cuando nos saltan los primeros pensamientos negativos y no los tratamos bien. En definitiva, cuando la bola es pequeña y no ha contaminado a todo lo que toca. Por ejemplo, hay personas que tratan a los pensamientos negativos, o mejor dicho, a la ansiedad que producen «atracando» la nevera. Una estrategia que suele generar todavía más pensamientos negativos, en este caso respecto a nuestra capacidad de auto-control y a nuestro cuerpo.
Con este tipo de pensamientos se da otro fenómeno curioso: incluso aunque seas consciente de que tienes que olvidar ese pensamiento, es muy difícil desactivarlo. Cuanto más piensas en olvidarlo más presente lo tienes. Y ahí te quedas, rumiando una idea que no solo te hace pasar un mal rato, sino que puede llevarte a comprometer gravemente tu salud mental.
Cómo desactivar el pensamiento negativo

Entonces, ¿cómo eliminamos este pensamiento negativo?  En realidad, no se puede evitar el pensamiento negativo por completo. A veces, los pensamientos negativos solo son una chispa en nuestra mente. Cuando esto sucede, debemos ser conscientes, para que inmediatamente podamos reconocerlos y de ese modo saber cuándo estamos pensando negativamente.
Solo siendo conscientes de nuestros pensamientos negativos podemos tomar medidas para desactivarlos.
Las siguientes estrategias te permitirán desactivar el pensamiento negativo y te facilitarán la tarea de pensar en positivo.

1.- Observa tu pensamiento

Los pensamientos negativos son generalmente producto de distorsiones cognitivas, o patrones de pensamiento irracional. Obsérvalos como si fueras un espectador. Si no dejas que se apoderen de tu mente simplemente se disiparán. Visualízalos como si fueran troncos que viajan río abajo. Tarde o temprano los perderás de vista. Acepta tus pensamientos negativos y déjalos marchar.

También puedes pensar que son como nubes. Los observas pero no los juzgas, de esta forma, no te implicas emocionalmente y no te activas fisiológicamente. Estableces una distancia entre tú y el pensamiento y caes en la cuenta de que no eres tu pensamiento. Para ello, la técnica de mindfulness, sería muy beneficiosa.

2.- Replantea cualquier cuestión que estés rumiando

Las rumiaciones son patrones de pensamiento excesivo. Cuando rumiamos una idea lo hacemos convencidos de que podremos solucionar algo solo por pensar más en ello. Algo que, por lo general, es inútil. Debes despejar lo que hay de verdad en tus pensamientos y desechar lo que has creado tú en tu mente antes de empezar buscar una solución. No te extrañes si después de eliminar la fantasía te encuentras que no hay ningún problema, más allá del que has creado tú mismo.
Para ello lo ideal es observar el pensamiento sin juzgarlo. ¿Por qué? Por al juzgarlo nos implicamos, le damos un juicio de valor subjetivo. Si lo observamos sin prejuicio, veremos la realidad tal cual es. De este modo, no nos iremos por las ramas pensando una cosa u otra o elaborando diferentes películas en nuestra mente que solo nos llevan a estados de tristeza.

3.- Muévete y actúa físicamente sobre tu pensamiento

Cuando te encuentres atrapado en un pensamiento negativo ponte en movimiento. Cambiar el chip para despertar pensamientos positivos no es tan fácil cuando tu mente está ocupada buscando la manera de sufrir. Es un gran momento para salir a dar un paseo, salir a correr, bailar o practicar yoga. No te pares a pensar -tienes la mente muy ocupada-, simplemente dejar que tu cuerpo tome las riendas y lleve a tu mente a otra parte.
El hacer ejercicio aumenta los niveles de serotonina y reduce el cortisol, es decir, aumenta la felicidad y reduce la ansiedad. Por lo que ponernos en movimiento cuando nos invaden pensamientos negativos, es una gran idea que, sin duda, nos traerá bastantes buenos resultados.

4.- Evita los disparadores de pensamientos negativos

Una canción, una imagen, una lectura, lo que ves en la televisión, la compañía de ciertas personas… En cuando descubras qué estímulos desencadenas tus pensamientos negativos, evítalos. Y, en la medida que puedas, sustitúyelos por otros que despierten en ti sensaciones agradables. No te martirices ni te lo pongas más difícil.

5.- Rodéate de gente positiva y experiencias agradables

Si lo que ves, lo que escuchas y lo que lees es positivo, si la gente que te rodea es positiva, será más fácil mantener el pensamiento negativo lejos. Cualquier disparador de pensamiento negativo será más fácil de desactivar si el optimismo te rodea. Los estímulos que nos acompañan en nuestro día a día son muy importantes a la hora de general una buena atmósfera. Así que lo mejor será intentar buscar aquello que nos aporte bienestar.

6.- Repite afirmaciones positivas donde antes pensabas en negativo

El pensamiento negativo suele ser un hábito aprendido. Así que, en vez de dejarte invadir por cualquier pensamiento negativo habitual, adquiere el hábito de pensar en positivo en esas circunstancias. Para recordarlo o reforzarlo, puedes tenerlo presente, escrito en un papel, en tu ropa, en el fondo de pantalla de tu ordenador o de tu móvil, o incluso en tu propia piel.

7.- Recuerda que nadie es perfecto y sigue adelante


Es fácil detenerte en tus errores. Pero lo único que puedes hacer es aprender de ellos y seguir adelante. Nada va a cambiar por mucho que rumies. Y si lo que despierta tus pensamientos negativos es una debilidad o una limitación, céntrate en tus fortalezas y en tus virtudes. Si no puedes cambiar lo que hay, sácale el máximo partido a lo que tienes. Poseemos el potencial de aprender de cualquier situación por muy adversa que parezca. Así que si cometemos un error, en lugar de fustigarnos, mejor aprender de él.
Los pensamientos no durarán para siempre
Los pensamientos negativos son fugaces y temporales, salvo que nosotros hagamos por lo contrario. No tienen poder real propio, pero pueden hacer mucho daño si les damos la oportunidad para crecer. Un pensamiento no tiene otro poder que el que tú le das. Los pensamientos negativos ganan impulso cuando se activan. Desactivarlos después es una tarea difícil: ya no es un pensamiento, hablamos de una dinámica.
Cada uno es responsable de la manera que tiene de gestionar sus propios pensamientos. Da igual por qué ese pensamiento surgió: lo importante es que puedes apagarlo y que puedes generar un entorno adecuado para que ese tiempo de pensamientos se reduzcan. La clave pasa por detectar esos pensamientos negativos antes de que tengan tiempo de atrincherarse en tu cabeza y conquistar aliados.♣♣♣

lunes, 14 de octubre de 2019

No mendigues la atención de nadie y mucho menos amor



No mendigues amor a quien no tiene tiempo para ti, a quien solo piensa en sí mismo. No lo hagas nunca. No te merece quien te hace sentir invisible e insignificante con su indiferencia. Te merece quien con su atención te hace sentir importante y presente.
El amor se debe demostrar, pero nunca jamás se debe mendigar. El hecho de tener que hacerlo es el más fiel de reflejo de la injusticia emocional, del desequilibrio que vive el sentimiento que cimienta una relación.
Te merece aquel que dice menos pero hace más. No te merece quien solo te busca cuando te necesita sino quien está a tu lado cuando le necesitas y no solo cuando su interés se lo permite. Te merece quien sin esperar nada te lleva dentro, te siente y te hace sentir importante en su vida.

Al final es simple, la persona que te merece es aquella que teniendo la libertad de elegir, se acerca a ti, te aprecia y te dedica tiempo y pensamientos.

 No existe la falta de tiempo, existe la falta de interés


Dicen que no existe la falta de tiempo, que existe la falta de interés, porque cuando la gente realmente quiere, la madrugada se vuelve día, martes se vuelve sábado y un momento se vuelve oportunidad.
También dicen que quien mucho se espera, se decepciona y sufre. Así que tenemos que revisar nuestras expectativas y meternos en la cabeza aquello de “no esperes nada de nadie, espéralo todo de ti”.
Porque las esperanzas y las expectativas son muchas veces (sino todas), la base de los fiascos emocionales y, por lo tanto, de percibir que como falta de interés las actitudes de los demás.
Cuando percibimos lo que los demás hacen o dicen como un fraude, realmente llegamos a sentir dolor. Un dolor emocional que a nivel cerebral se comporta de la misma forma que el dolor físico.
En este sentido cabe hacer un apunte importante y es que debemos darle al malestar psicológico la importancia que tiene. No se nos ocurriría ignorar fuertes punzadas en el estómago o un tremendo dolor de cabeza constante.
Así que, ¿por qué deberíamos ignorar el dolor emocional? No podemos dejar que el tiempo lo cure sin más, tenemos que trabajar sobre él y extraer las enseñanzas que nos brinda del mismo modo que dejaríamos de tomar chocolate si descubrimos que es el causante de nuestro malestar estomacal.

Esto es muy importante porque socialmente se tiene la falsa creencia de que el malestar psicológico es signo de debilidad y de que, al mismo tiempo, el tiempo curará las heridas sin necesidad de “desinfectarlas” ni de poner vendas o parches para evitar que sangre.



Dedícale tiempo a la gente que se lo merece y que te hace sentir bien. No mendigues la atención, la amistad ni el amor de nadie. Quien te quiere, te lo demuestra tarde o temprano. Por eso, si vives en una situación de injusticia emocional tan alarmante, recuerda:
A quien no te llame y no conteste tus llamadas, no le llames. No busques a quien no te extrañe. No extrañes a quien no te busca. No escribas, no te sometas al castigo de la indiferencia que demuestran mensajes ignorados o silencios infundados.
No esperes a quien no te espera, valórate y deja de mendigar y de rogar amor. Porque, como hemos dicho, el amor se debe demostrar y sentir, pero jamás implorar. Tu cariño debe ser para quienes te quieren y te comprenden sin juzgarte.
Y sobre todo no te olvides del valor de tu sonrisa ante el espejo, quiérete y valórate por todo lo que eres y no por lo que alguien que no te merece te hace entender. Ámate bien y date cuenta de que el hecho de que alguien te descuide no quiere decir que tú no debas hacer lo imposible por rodearte de personas que te quieran en su vida.♣♣♣

El mito de Némesis, la diosa de la venganza


El mito de Némesis ha inspirado a muchos escritores e incluso sirve como metáfora en el mundo judicial. Hablamos de una diosa que se encargaba de castigar cualquier forma de exceso. Para los griegos, el equilibrio, expresado en la palabra “svfrosunh”, era fundamental.

El mito de Némesis nos habla de una de las divinidades más interesantes de la antigua Grecia. Suele identificarse como la diosa de la venganza, pero en realidad se le relacionaba con otros valores y procederes. También era la diosa de la solidaridad, la fortuna y el equilibrio. Era considerada, principalmente, la divinidad encargada de castigar la falta de mesura.
Némesis también era considerada la diosa de la justicia retributiva. Este es un enfoque de la justicia por el que una ofensa o un daño perpetrado debe responderse con una ofensa o daño proporcional, sin importar si esto genera un bien para la comunidad o no. Como quien dice: ojo por ojo y diente por diente.
Cuenta el mito de Némesis que esta diosa siempre estaba atenta para castigar las faltas relacionadas con la alta de mesura. Se ofendía cuando las personas no obedecían a quienes tenían el derecho de mandar, en especial si la orden la impartía un padre. También vengaba las infidelidades de los amantes.

Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad


El mito de Némesis y la figura de Creso

Creso era un rey que gobernaba a infinidad de personas. Se creía que probablemente era el hombre más poderoso de la Tierra. También era un hombre dotado de enormes riquezas, las cuales solo eran superadas por su propia ambición. No se conformaba con nada, siempre quería más. Era tan acaudalado, que se decía que todo lo que tocaba se transformaba en oro.
Vivía rodeado de lujos. Fue precisamente ese exceso el que hizo que Némesis dirigiera su atención hacia él. Fijó sus ojos en este rey y comenzó a vigilarlo desde lo alto de una colina, como era su costumbre. Al ver su falta de moderación, decidió castigarle. Cuenta el mito de Némesis que logró persuadirle para que atacara el reino de Ciro y se hiciera con sus riquezas.
Así lo hizo Creso, que aumentó sus riquezas con esa campaña. Sin embargo, esta era solo la primera parte del plan. Ayudado por Némesis y los dioses, Ciro irrumpió en el reino de Creso y sembró la muerte y la desolación. El ataque, por sorpresa y contundente, le había impedido reaccionar. Por eso cayó vencido y fue condenado a la hoguera con 14 de sus hombres más cercanos.

Otras intervenciones de Némesis

El mito de Némesis cuenta que esta divinidad se hizo presente en numerosos episodios históricos y mitológicos. Fue ella la que instigó el castigo contra Narciso por el excesivo amor que se prodigaba a sí mismo. También fue ella la que castigó a los persas en su batalla contra los griegos.
Respecto a este último hecho, el mito de Némesis señala que los persas daban por sentado su triunfo sobre los griegos antes de que se librara la batalla de Maratón. Esta definió el desenlace de la primera de las Guerras Médicas y tuvo lugar precisamente en la ciudad de Maratón.
Cuenta el mito de Némesis que los persas estaban convencidos del éxito de su empresa militar, por lo que prestaron poca atención a los detalles. Se atrevieron a llevar una enorme pieza de mármol a Grecia. Con ella pretendían erigir un gran monumento a su victoria. Esto ofendió a la diosa Némesis, que siempre estaba atenta a castigar todos los excesos.
Némesis intervino y consiguió que los atenienses tuvieran una contundente victoria en Maratón. En agradecimiento, la pieza de mármol que llevaban fue empleada para esculpir una estatua en honor a Némesis. El hecho histórico existió y la estatua aún se conserva.


La suerte de Némesis
El mito de Némesis habla fundamentalmente del equilibrio que debe existir en el mundo. Allí donde falte la mesura, allí actuará esa divinidad para restaurar el equilibrio. Se cuenta que la diosa era hija de Océano y de la noche. Era una mujer hermosa, que vestía con ropas majestuosas. Por eso mismo, Zeus estaba enamorado de ella y la perseguía cada vez que tenía oportunidad.
Lo único que podía hacer Némesis para liberarse de ese acoso era tomar la forma de diversos animales para engañar al dios del Olimpo. Sin embargo, en una ocasión se convirtió en una oca, pero Zeus se dio cuenta e inmediatamente se convirtió en cisne. Así pudo hacerla suya, en contra de su voluntad. Según el mito de Némesis, el fruto de esa unión fue un huevo.
Unos pastores que andaban por el bosque lo recogieron y se lo entregaron a Leda, la hija de un rey. Ella había tenido una suerte parecida a la de Némesis. Finalmente, del huevo nació Helena, la misma que daría lugar a la famosa Guerra de Troya. Esa guerra fue la forma en la Némesis impartió su justicia.♣♣♣


A los que ya no estáis, os echamos de menos



Me gusta pensar que hay un mundo paralelo en el que conviven las almas que se han ido de este mundo. Me gusta pensar que los nuevos tienen algo de los que ya no estáis. Me gusta aferrarme a la idea de que hay algo o alguien cerca de mí que me roza cada día con fragmentos de ellos.
Es solo eso, una manera de revivir a quienes se fueron, a quienes vemos en el cielo, a quienes iluminan cada noche nuestras vidas. Esto es así, necesitamos sentir fuera de nosotros su presencia, a pesar de que sabemos que nunca más volverán.
Lo cierto es que cada persona que se fue de nuestra vida es una estrella en el cielo, una estrella que nunca jamás se apagará. Porque es en nosotros en donde permanecen los recuerdos de lo que significaron y de lo que siempre serán.

Miro hacia el cielo y trato de verte entre tantas estrellas, busco entre las sombras tu imagen perdida.
Dibujo tu rostro en las nubes que veo pasar, viajando sin rumbo fijo y, guiándome por la luna, le pregunto:
¿Dónde estás?
Y enseguida mi pecho se agita dándome la respuesta con una lágrima derramada que me hace comprender de nuevo: No estás aquí, permaneces en mi corazón.
¿Cómo escribir una historia cuando aún no ha terminado?



Cuando una persona se va, nuestra vida se paraliza, nuestro corazón da un vuelco y nos bloqueamos. Sin embargo, si hay una manera de comenzar a seguir escribiendo nuestra historia, es con lágrimas y con esperanza.
Cuando alguien se muere, no se va solo. “Se lleva parte de tu alma” para confeccionar sus alas, de esta manera logra volar junto a ti.
Su partida nos enseña que no es la muerte lo que nos asusta, sino que lo verdaderamente tortuoso es convivir con el dolor de saber que por más que lloremos y por más que suframos, nunca más volveremos a verles.

Eso asusta, asusta mucho. Es un dolor que se mete muy adentro y que no sabemos y no queremos sacar. Porque, al fin y al cabo, es la forma en la que ahora los tenemos presentes cada día, con lo cual nos aferramos a ello durante, al menos durante unos meses.
Yo aún les necesito, nunca dejaré de anhelar su presencia


Cometemos el error de pensar que con el tiempo dejará de doler y eso puede llegar a hacernos sentir culpables. La pérdida de un ser querido duele siempre, que no nos cuenten mentiras.
Hay un largo sendero que recorrer, hay que tocar fondo, hay que llorar y sentir profundamente que algo se ha roto, que se ha marchado y que supone un antes y un indeseable después en nuestra vida.
Sin embargo, aunque nunca dejemos de sentir la soledad y el dolor por la muerte de un ser querido, sí podemos recuperar nuestra vida y nuestras ganas de vivir.
No obstante, a pesar de todo el dolor y de la tristeza, nuestro día a día continúa, y nos toca aceptar su partida, comprendiendo el sentido de la muerte y de la vida. No es fácil recuperarse y admitir que hay parte de nuestra vida que ha quedado inconclusa, pasan los meses y seguimos recordando los que no estáis, sintiendo y pensando en todo lo que se quedó pendiente.

Volver a abrazar a los que no estáis y renacer


Cuando la vida te separa de un ser querido, el recuerdo de su sonrisa es la mejor manera de seguir adelante. Cada día de nuestra vida daríamos lo que fuese por volver a sentir a los que no estáis, por teneros unos minutos más con nosotros y decir todo lo que ahora nos ahoga.
Pero lo podemos superar, podemos encontrar la manera de convivir con el sufrimiento y el anhelo. La mejor manera de seguir hacia adelante es reinventando los abrazos, convirtiéndolos en recuerdos y dirigiéndonos cada día a los que ya no están. Por eso, nuestro mejor homenaje será sumar alegría a nuestros días, haciendo a su recuerdo partícipe de nuestra felicidad.♣♣♣