De Todo Un Poco

lunes, 14 de octubre de 2019

El mito de Némesis, la diosa de la venganza


El mito de Némesis ha inspirado a muchos escritores e incluso sirve como metáfora en el mundo judicial. Hablamos de una diosa que se encargaba de castigar cualquier forma de exceso. Para los griegos, el equilibrio, expresado en la palabra “svfrosunh”, era fundamental.

El mito de Némesis nos habla de una de las divinidades más interesantes de la antigua Grecia. Suele identificarse como la diosa de la venganza, pero en realidad se le relacionaba con otros valores y procederes. También era la diosa de la solidaridad, la fortuna y el equilibrio. Era considerada, principalmente, la divinidad encargada de castigar la falta de mesura.
Némesis también era considerada la diosa de la justicia retributiva. Este es un enfoque de la justicia por el que una ofensa o un daño perpetrado debe responderse con una ofensa o daño proporcional, sin importar si esto genera un bien para la comunidad o no. Como quien dice: ojo por ojo y diente por diente.
Cuenta el mito de Némesis que esta diosa siempre estaba atenta para castigar las faltas relacionadas con la alta de mesura. Se ofendía cuando las personas no obedecían a quienes tenían el derecho de mandar, en especial si la orden la impartía un padre. También vengaba las infidelidades de los amantes.

Los dones que provienen de la justicia son superiores a los que se originan en la caridad


El mito de Némesis y la figura de Creso

Creso era un rey que gobernaba a infinidad de personas. Se creía que probablemente era el hombre más poderoso de la Tierra. También era un hombre dotado de enormes riquezas, las cuales solo eran superadas por su propia ambición. No se conformaba con nada, siempre quería más. Era tan acaudalado, que se decía que todo lo que tocaba se transformaba en oro.
Vivía rodeado de lujos. Fue precisamente ese exceso el que hizo que Némesis dirigiera su atención hacia él. Fijó sus ojos en este rey y comenzó a vigilarlo desde lo alto de una colina, como era su costumbre. Al ver su falta de moderación, decidió castigarle. Cuenta el mito de Némesis que logró persuadirle para que atacara el reino de Ciro y se hiciera con sus riquezas.
Así lo hizo Creso, que aumentó sus riquezas con esa campaña. Sin embargo, esta era solo la primera parte del plan. Ayudado por Némesis y los dioses, Ciro irrumpió en el reino de Creso y sembró la muerte y la desolación. El ataque, por sorpresa y contundente, le había impedido reaccionar. Por eso cayó vencido y fue condenado a la hoguera con 14 de sus hombres más cercanos.

Otras intervenciones de Némesis

El mito de Némesis cuenta que esta divinidad se hizo presente en numerosos episodios históricos y mitológicos. Fue ella la que instigó el castigo contra Narciso por el excesivo amor que se prodigaba a sí mismo. También fue ella la que castigó a los persas en su batalla contra los griegos.
Respecto a este último hecho, el mito de Némesis señala que los persas daban por sentado su triunfo sobre los griegos antes de que se librara la batalla de Maratón. Esta definió el desenlace de la primera de las Guerras Médicas y tuvo lugar precisamente en la ciudad de Maratón.
Cuenta el mito de Némesis que los persas estaban convencidos del éxito de su empresa militar, por lo que prestaron poca atención a los detalles. Se atrevieron a llevar una enorme pieza de mármol a Grecia. Con ella pretendían erigir un gran monumento a su victoria. Esto ofendió a la diosa Némesis, que siempre estaba atenta a castigar todos los excesos.
Némesis intervino y consiguió que los atenienses tuvieran una contundente victoria en Maratón. En agradecimiento, la pieza de mármol que llevaban fue empleada para esculpir una estatua en honor a Némesis. El hecho histórico existió y la estatua aún se conserva.


La suerte de Némesis
El mito de Némesis habla fundamentalmente del equilibrio que debe existir en el mundo. Allí donde falte la mesura, allí actuará esa divinidad para restaurar el equilibrio. Se cuenta que la diosa era hija de Océano y de la noche. Era una mujer hermosa, que vestía con ropas majestuosas. Por eso mismo, Zeus estaba enamorado de ella y la perseguía cada vez que tenía oportunidad.
Lo único que podía hacer Némesis para liberarse de ese acoso era tomar la forma de diversos animales para engañar al dios del Olimpo. Sin embargo, en una ocasión se convirtió en una oca, pero Zeus se dio cuenta e inmediatamente se convirtió en cisne. Así pudo hacerla suya, en contra de su voluntad. Según el mito de Némesis, el fruto de esa unión fue un huevo.
Unos pastores que andaban por el bosque lo recogieron y se lo entregaron a Leda, la hija de un rey. Ella había tenido una suerte parecida a la de Némesis. Finalmente, del huevo nació Helena, la misma que daría lugar a la famosa Guerra de Troya. Esa guerra fue la forma en la Némesis impartió su justicia.♣♣♣


A los que ya no estáis, os echamos de menos



Me gusta pensar que hay un mundo paralelo en el que conviven las almas que se han ido de este mundo. Me gusta pensar que los nuevos tienen algo de los que ya no estáis. Me gusta aferrarme a la idea de que hay algo o alguien cerca de mí que me roza cada día con fragmentos de ellos.
Es solo eso, una manera de revivir a quienes se fueron, a quienes vemos en el cielo, a quienes iluminan cada noche nuestras vidas. Esto es así, necesitamos sentir fuera de nosotros su presencia, a pesar de que sabemos que nunca más volverán.
Lo cierto es que cada persona que se fue de nuestra vida es una estrella en el cielo, una estrella que nunca jamás se apagará. Porque es en nosotros en donde permanecen los recuerdos de lo que significaron y de lo que siempre serán.

Miro hacia el cielo y trato de verte entre tantas estrellas, busco entre las sombras tu imagen perdida.
Dibujo tu rostro en las nubes que veo pasar, viajando sin rumbo fijo y, guiándome por la luna, le pregunto:
¿Dónde estás?
Y enseguida mi pecho se agita dándome la respuesta con una lágrima derramada que me hace comprender de nuevo: No estás aquí, permaneces en mi corazón.
¿Cómo escribir una historia cuando aún no ha terminado?



Cuando una persona se va, nuestra vida se paraliza, nuestro corazón da un vuelco y nos bloqueamos. Sin embargo, si hay una manera de comenzar a seguir escribiendo nuestra historia, es con lágrimas y con esperanza.
Cuando alguien se muere, no se va solo. “Se lleva parte de tu alma” para confeccionar sus alas, de esta manera logra volar junto a ti.
Su partida nos enseña que no es la muerte lo que nos asusta, sino que lo verdaderamente tortuoso es convivir con el dolor de saber que por más que lloremos y por más que suframos, nunca más volveremos a verles.

Eso asusta, asusta mucho. Es un dolor que se mete muy adentro y que no sabemos y no queremos sacar. Porque, al fin y al cabo, es la forma en la que ahora los tenemos presentes cada día, con lo cual nos aferramos a ello durante, al menos durante unos meses.
Yo aún les necesito, nunca dejaré de anhelar su presencia


Cometemos el error de pensar que con el tiempo dejará de doler y eso puede llegar a hacernos sentir culpables. La pérdida de un ser querido duele siempre, que no nos cuenten mentiras.
Hay un largo sendero que recorrer, hay que tocar fondo, hay que llorar y sentir profundamente que algo se ha roto, que se ha marchado y que supone un antes y un indeseable después en nuestra vida.
Sin embargo, aunque nunca dejemos de sentir la soledad y el dolor por la muerte de un ser querido, sí podemos recuperar nuestra vida y nuestras ganas de vivir.
No obstante, a pesar de todo el dolor y de la tristeza, nuestro día a día continúa, y nos toca aceptar su partida, comprendiendo el sentido de la muerte y de la vida. No es fácil recuperarse y admitir que hay parte de nuestra vida que ha quedado inconclusa, pasan los meses y seguimos recordando los que no estáis, sintiendo y pensando en todo lo que se quedó pendiente.

Volver a abrazar a los que no estáis y renacer


Cuando la vida te separa de un ser querido, el recuerdo de su sonrisa es la mejor manera de seguir adelante. Cada día de nuestra vida daríamos lo que fuese por volver a sentir a los que no estáis, por teneros unos minutos más con nosotros y decir todo lo que ahora nos ahoga.
Pero lo podemos superar, podemos encontrar la manera de convivir con el sufrimiento y el anhelo. La mejor manera de seguir hacia adelante es reinventando los abrazos, convirtiéndolos en recuerdos y dirigiéndonos cada día a los que ya no están. Por eso, nuestro mejor homenaje será sumar alegría a nuestros días, haciendo a su recuerdo partícipe de nuestra felicidad.♣♣♣

No esperes a que sea demasiado tarde para estar con los tuyos

Puede que mañana sea demasiado tarde para pedir disculpas, demasiado tarde para intentarlo, demasiado tarde para creer, demasiado tarde para un abrazo, demasiado tarde para un “te quiero”, demasiado tarde para un “te echo de menos” que ya durará para siempre…
Y esto es terrible, más que nada porque no le damos importancia a la vida cuando tenemos el corazón fresco. Pero mañana puede que alguien de tu alrededor envíe un último mensaje o diga unas últimas palabras sin saberlo. Y también puedes ser tú.
Entonces te plantearás cuál ha sido su último mensaje, sus últimas palabras o su último abrazo y querrás que sea algo que emocione, que demuestre y que exprese con sinceridad todo el amor que nos une a este mundo.

Pero la verdad es que es imposible saber cuándo tomaremos el último aliento, cuándo será la última vez que soltemos una carcajada o que nuestras lágrimas broten por nuestros ojos.




Sea como sea, que no nos pille desprevenidos

Sea como sea, deseo que ya hayáis arreglado el tejado antes de que llueva para que no os pille desprevenidos el momento de la despedida.
Porque aquello de “nunca es demasiado tarde”, llega siempre muy pronto. Y cuando eso ocurre duele. Pero, aunque duele siempre, haber disfrutado al lado de las personas que queremos nos ayuda a no sumar el arrepentimiento al dolor.
No poder despedirnos da miedo, mucho miedo. Pero es que desde que nuestra vida tuvo un comienzo, sabemos que tendrá un final y, sin embargo, dejamos de emocionarnos, de hacer lo que nos apasiona y de abrazar a quienes queremos con demasiada facilidad.
Una facilidad que asusta y un miedo que no ayuda en absoluto, más que nada porque nos hace sentir la necesidad de cerrar los ojos y de “convencernos” de que aún tenemos tiempo, que nuestro corazón es fresco y que no tiene que suceder nada malo.
Pero la realidad es que sucede, que a todos nos toca despedirnos de una u otra manera y, cuando este ocurre, decir adiós es más doloroso si antes de él hemos desperdiciado el tiempo, hemos ahogado palabras y hemos olvidado los besos, los buenos días y los abrazos.



No te quedes con un adiós sin largos abrazos ni palabras bonitas de despedida

Si hay algo para lo que no te prepara la vida, es para la muerte. Solo sabemos aspirar oxígeno y expulsar dióxido de carbono, nuestro cuerpo no sabe ahogarse.Porque hacerlo significaría dejar nuestro corazón vacío y eso es incompatible con la vida y, sobre todo, con nuestro derecho a la despedida.
Así que no te olvides de decirles que les quieres como si fuese la primera vez, porque puede ser la última. No te quejes tanto y disfruta un poco más de los defectos y de la vida con sus simplezas y orgullos.
Aspira todo el oxígeno que puedas, suspira muy a menudo, sonríele a los niños, olvídate de los orgullos y vive como si a cada momento no hubiese nada mejor que hacer.
Porque si piensas que tu último instante lo pasarás trabajando, planchando tu peor camisa o aguantando la música del vecino, seguro que te gustaría hacerlo sintiéndote maravilloso y haciendo sentir a los tuyos únicos y especiales.



Seguro que nadie elegiría que su última mueca fuese de amargura, que sus últimas palabras fuesen cuatro gritos o que su última acción fuese un portazo.
Pero, si así fuera, al menos que el mundo sepa que vivíamos amándolo gracias a todos esos seres a los que día tras día abrazábamos, cuidábamos y tratábamos con cariño.
Que nos aterra morir, sí, pero más nos aterra hacerlo sin haber disfrutado, sin haber amado o haber peleado por ser mejores. Y todo esto debemos recordárnoslo día tras día, pero sobre todo en aquellos que nos hacen arder y que oscurecen nuestros sueños.
Porque entonces será necesario recordarnos que sencillamente vivir es genial, que está lleno de pros y que la vida no tiene contras. Que estar con los nuestros se merece sonrisas, no angustias ni quejidos.
Por eso, no esperes a que sea demasiado tarde para estar con los tuyos, vive como si fueras a morir hoy y aprende como si fueras a vivir siempre. Recuerda que el día que cuenta es hoy, porque el mañana puede que no exista.https://amanty.busines


Ama de casa: el rostro de las mujeres invisibles



Las madres que luchan para que la vida de sus hijos sea mejor que la suya


Muchas madres sanan la herida de sus sueños frustrados y de sus anhelos dedicándose por completo a hacer cualquier cosa para que sus hijos algún día puedan llegar a hacer en la vida aquello que les apasiona.

Vernos felices es su logro personal, su premio vital a toda la labor silenciosa que han hecho durante muchos años. Arropándonos cuándo teníamos frío, enseñándonos buenos valores, preocupándose por secar nuestras lágrimas después de un momento duro. Apostando por nosotros cuando nadie lo hizo…



Señalándonos lo que ellas creían que no era el buen camino y si efectivamente no lo era; volvimos a ellas sin ningún reproche por su parte. Ellas están felices por lo que hayas aprendido y por tenerte cerca. Asumen que llegará el momento en el que la marcha de su lado llegará. Sentirán el nido vacío pero el corazón lleno de verte feliz y libre.
Siempre dicen que las madres quieren lo mejor para nosotros y así suele ser. Es por lo que hacen jornada intensiva de veinticuatro horas trabajen o no, por no descuidarnos ni un momento.
Sufren en silencio cuando saben que estamos mal y decaídos.  Sus ojos se llenan de orgullo cuando alguien les dice que somos buenas personas y educados. Se emocionan cuando estábamos en la escuela y se siguen emocionando cuando ya somos adultos.


Irás sanándote de las heridas de la vida porque tu madre con su naturalidad y su compañía te da calma, abrigo, comprensión… es a su lado dónde vuelves a entender que no has perdido el norte, lejos de todo estrés y convencionalismos; es cuándo eres más tú que nunca.
«Muchas maravillas hay en el universo; pero la obra maestra de la creación es el corazón materno»
Las madres son nuestro refugio, nuestro norte, tienen nuestro corazón y no queremos ni imaginarnos que pasará cuando ellas ya no estén. Es por ello que ahora, en vida, tienes que hacerla feliz y darle tu cariño.

Dedícale el tiempo que se merece y ten presente que como ella te ama, nadie lo hará. El amor entre madres e hijos es inigualable. Siempre hay tiempo para disfrutarlo, porque es lo más sincero y maravilloso de nuestra existencia.♣♣♣





miércoles, 14 de agosto de 2019

https://consejosyopinioneslibre.blogspot.com/


Bella -le dijo esta dama, que era un hada poderosa-, ven a recibir el premio de tu buena elección: has preferido la virtud a la belleza y a la inteligencia, y por tanto mereces hallar todas estas cualidades reunidas en una sola persona.♣

viernes, 2 de agosto de 2019